Dos días en Oporto, Portugal

Durante el viaje a España aprovechamos y nos hicimos una escapada de dos días a Oporto. La ciudad se encuentra a más de 550 kilómetros de Madrid y fuimos en auto, lo cual recomiendo ya que el viaje es muy ameno y los paisajes son espléndidos.

Oporto es una ciudad muy pequeña y en la cual ya sabes manejarte desde el primer día, pero hay que caminar mucho. El auto no tiene sentido usarlo allí por varias razones, entre ellas, encontrar estacionamiento, y además de que uno se pierde de ciertas cosas que sólo verías mientras caminas… También hay muchas cuestas y escaleras, pero todo es parte del encanto de la ciudad.

Nos alojamos vía Booking en un departamento que en realidad era tan grande como una casa, y la ubicación era perfecta, muy cerca de todo. Además, los detalles de la decoración eran ideales…

El primer día llegamos al mediodía y nos fuimos a almorzar a un bar que vendía un plato típico de la ciudad: un sándwich de cerdo desmenuzado, el sitio estaba lleno de gente y estaba todo riquísimo! Nuestra primera parada turística fue el Café Majestic ubicado en Rua Santa Catarina 112, una peatonal comercial donde están todas las marcas para hacer shopping! (que, por supuesto, más tarde caímos en la tentación). La lujosa cafetería está desde 1921 y fue escenario de las tertulias de café donde políticos, intelectuales, poetas y demás se reunían para debatir durante esos años. Con un gusto parisino, es un sitio histórico de Oporto y comer algo allí es caro, mucho más caro que cualquier otro lugar. Pero te aseguro que vale la pena!

Mientras nos perdíamos por las pintorescas calles de la ciudad entre los edificios llenos de azulejos, llegamos a la Librería Lello, allí J.K Rowling pasaba sus tardes y tomó como sitio de inspiración al escribir Harry Potter, al igual que la librería de Trinity College de Dublín, sin embargo, ninguno fue escenarios de la película. La entrada sale 5 euros pero si compras un libro te lo descuentan del valor. Es un lugar imponente, la escalera en caracol, los detalles de la madera, la inmensidad misma llena de libros. Me encantó y volvería a visitarlo. Lo único que no está tan bueno es la cantidad de gente que hay, en mi opinión, era demasiada, apenas podías caminar… Pero cuando no queda otra, no queda otra!

A unos 200 metros de la librería está la Iglesia das Carmelitas,  imponente y atractiva por su fachada lateral repleta de azulejos típicos de Portugal, construida en 1912 y representa la Imposición del Escapulario en el Monte Carmelo. Es de las típicas postales que encontras por Pinterest de la ciudad.

Volvimos para el centro y entramos a la Estación de tren São Bento, icónica por sus paredes que cuentan la historia del país en más de 20 mil azulejos pintados por Jorge Colaço. Fue inaugurada oficialmente en 1916 pero ya funcionaba desde finales del siglo XIX.  La estación es otro de los lugares obligatorios para ir, es totalmente gratuito visitarlo y se encuentra en Praça de Almeida Garret, al final de una peatonal comercial preciosa para ir y comprarse algún que otro recuerdo.

Por la noche fuimos caminando hacia el puerto. Definitivamente les recomiendo conocer esta parte de la ciudad tanto de día como de noche, incluso durante el atardecer!!! Ya les contaré en el segundo día de la ciudad; por la noche no llegamos a cruzar el puente, nos quedamos en un solo lado que estaba lleno de lugares para comer con mesitas afuera, artistas callejeros brindando su arte y gaviotas por doquier.

Desde un lado del puente Luiz II

El segundo día volvimos para el puerto pero fuimos para cruzar el Puente Luiz II desde lo más alto. Por allí pasa un tren, como si fuera un tranvía, y las vistas son increíbles desde ambos lados. Es un paseo que brinda las postales más lindas de la ciudad.

En lo más alto del Puente Luiz II, las vistas son increíbles

Una vez cruzado el puente bajamos por el costadito a través de una colina para conocer el otro lado del puerto que aún no habíamos ido. Nos encontramos con muchos más restaurantes con terrazas, bodegas de vino autóctono, más artistas callejeros. Los barquitos por el mar y el teleférico por los aires transportando turistas.

Almorzamos en el Mercado Municipal de Gaia, que se encuentra en esa misma calle pero más al fondo. Había una gran variedad de comidas y cerveza también. Mis elegidos fueron una focaccia con jamón crudo y queso y un mix de frutas para el postre.

Volvimos al departamento y nos cambiamos lo más rápido que pudimos. Queríamos llegar a tiempo para ver el atardecer desde el Jardín do Morro, ubicado en la colina sobre el puente Luiz II. Simplemente fascinante, muchísima gente sentada sobre el pasto, entre amigos, música de fondo y el increíble atardecer ante nuestros ojos.

Si se quedaron con ganas de ver mucho más pueden ver mi video de Youtube en mi canal Diario de Bel y suscribirse! 🙂

B.

Cosas que me gustaron de Oporto:

  • La calidez de las personas, si bien algunas no hablaban español siempre estaban dispuestas a ayudarte con su mejor sonrisa.
  • Las tiendas tanto de ropa y joyerías, muchas vintage, de segunda mano, ESPECTACULARES. Como también las de decoración, tienen muy buen gusto los portugueses.
  • Los pasteles de nata, un clásico postre!
  • La magia del tranvía entre las callecitas empinadas

 

Un comentario en “Dos días en Oporto, Portugal

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